Introducción a la termografía

En el video, el periodista y divulgador científico Antonio Martínez Ron nos muestra cómo funciona y para qué se emplea una cámara termográfica en una serie de curiosas demostraciones, en una intervención en el programa de televisión Órbita Laika.

https://www.youtube.com/watch?v=-V10UsDPBYg

El uso de cámaras termográficas es esencial para el diagnóstico y la detección de puentes térmicos en los edificios. Si sois lectores habituales de nuestro blog, ya sabéis la importancia que tiene para LAR Arquitectura, la prevención y eliminación de puentes térmicos, como base para llevar a cabo una arquitectura sostenible y responsable.

Una termografía (literalmente “imagen de la temperatura”) es una imagen térmica que nos muestra, mediante un gradiente de color, la temperatura superficial del elemento que estemos estudiando. En arquitectura, su uso más común es para analizar fachadas antes de su rehabilitación, aunque se pueden utilizar también en interiores de edificios, para ver estructuras ocultas o para inspeccionar instalaciones eléctricas e incluso, en medicina, por ejemplo.

La cámara detecta patrones térmicos en el espectro de longitud de onda infrarroja sin tener que estar en contacto directo con el elemento que estemos estudiando, también conocido como blanco. Ésta es una de las ventajas principales de las termografías, ya que se pueden hacer comprobaciones sin tener que hacer alteraciones o catas invasivas en la fachada, por ejemplo.

Tradicionalmente se han considerado equipos caros, pero en la última década se han generalizado cámaras portátiles de mucho menor coste, con gran calidad en las termografías y que incorporan un software para facilitar su análisis posterior.

Hoy en día, es imprescindible detectar por dónde pierden calor nuestros edificios, nuestra vivienda, para reducir el gasto energético. La clave para realizar un buen análisis es saber cuándo realizar las termografías y saber hacer una buena comprensión de ellas. Por ejemplo, en el análisis de una fachada hay que tener en cuenta la época del año (¿está puesta la calefacción en el interior de la vivienda?) y las condiciones climáticas del momento. Sin embargo, la interpretación correcta de una termografía  suele ser más difícil y requiere una experiencia o conocimientos previos.

Aquí os dejamos algunas claves para empezar:

–  En la termografía del exterior de una vivienda se mostrarán diversos patrones de color en función de los elementos constructivos. Se deben marcar los cantos de los forjados y de los pilares sin aislamiento suficiente.

– No se deben realizar termografías en situaciones de mucho viento o con lluvia ya que los resultados obtenidos no serán reales.

– El “punto caliente rojo” de una imagen térmica no siempre indica el problema principal.

– Una zona azul u oscura en una termografía en una imágen interior muestra una humedad anormal en una techo.

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